miércoles, 24 de junio de 2009

Crisis Global: ¿dónde estamos parados?

Las últimas fluctuaciones de Wall Street y la aparición de nueva información sobre la economía de USA y de otros países, han cuestionado el nivel de optimismo que reinaba unos días atrás, colocando sobre la mesa preocupantes interrogantes sobre la evolución de la crisis y sus consecuencias. Intentaremos en esta Reflexión jerarquizar estas preguntas y ordenar las evidencias en que se fundamentan, con el objetivo de aproximarnos a dar respuesta a la pregunta universal: ¿dónde estamos parados?

Veamos primero las evidencias objetivas sobre las cuales existe un cierto consenso:

1. En primer lugar existe un amplio consenso en cuanto a afirmar que el riesgo de que la economía norteamericana ingrese en una depresión, se redujo. Lo que indica a su vez que existe un cierto acuerdo que los fundamentos de la economía norteamericana durante este año mejoraron, en relación al año pasado. Además constituyen evidencias objetivas que el precio de las acciones crecieron un 30%, la volatilidad disminuyo, el precio de las materias primas tubo en espectacular ascenso, el spreads entre el rendimiento de los bonos corporativos y los bonos públicos disminuyo considerablemente, al aumentar mucho el rendimiento de estos últimos, y el dólar se debilito por la menor demanda de activos seguros

2. Particularmente, el sistema financiero norteamericano (en gran medida globalizado), núcleo del epicentro de la crisis global, se ha fortalecido en relación a su situación de hace un año atrás, como consecuencia de las enormes inyecciones de liquidez que ha recibido de la Fed y el Gobierno Central. Podríamos decir que nos hemos alejado definitivamente del riesgo que se reproduzca otro Lehman Brothers. Sin embargo, a pesar del test de stress bancario, nadie conoce con precisión cual es la magnitud del default crediticio y por ende las necesidades financieras futuras del sistema financiero norteamericano, menos aun del sistema financiero global.

3. A pesar del enorme respaldo financiero recibido, en gran parte sacrificio de los contribuyentes norteamericanos, el crédito (o mejor dicho la adquisición de riesgo) no se ha restablecido, lo que frena el consumo, la inversión y el nivel de actividad.

4. El sector vivienda, motor del crecimiento de la economía norteamericana y originador en ultima instancia de la crisis global, no presenta síntomas consistentes y sustentables de recuperación.

5. La cifra mensual de trabajadores que pierden su empleo es cada mes decreciente, lo mismo que aquellos que solicitan el seguro de desempleo. Sin embargo cada mes se incrementa la tasa de desempleo, avanzando en su irreversible camino hacia las dos cifras.

6. El índice de confianza del consumidor norteamericano ha mejorado, alcanzando niveles records en mayo. Las mejoras del precio de las acciones en Wall Street, la caída de las tasas de las hipotecas, la percepción sobre que la caída del precio de las casas ha alcanzado un piso, así como la indicación de que el mercado del trabajo mejorara, han incrementado levemente la riqueza de los hogares y disminuido el efecto “miedo”. Esto es bueno y es riesgoso a la vez, ya que si no hay indicadores claros que la economía en el corto plazo no inicia una recuperación, la esperanza puede tornarse en mayor desconfianza.

7. Gran parte de sistema político norteamericano, y mundial, ha reconocido que el sistema financiero no se autorregula. El Proyecto que elevo Obama al Congreso días atrás inicia un proceso de discusión legislativa sobre la supervisión y regulación del sistema financiero norteamericano (se iniciaría el mismo proceso en la CEE), incluyendo bancos, hedge funds, firmas de private equity y cada producto financiero nuevo que se le ofrezca al consumidor, creando una nueva Agencia federal para tales fines.

8. Esta semana el Banco Mundial reafirmo su pesimismo sobre la economía mundial, la cual a su juicio caerá 2.9 en 2009. En 2010 el Organismo prevé un rebote del crecimiento global que se traducirá en un crecimiento del 2% en 2010 y de 3.2 en 2011. Según este informe la economía norteamericana se contraerá un 3% en 2009, Japón caerá 6.8% y la Zona Euro un 4.5%. En contraposición los países subdesarrollados y economías emergentes crecerán 1.2% en 2009, lo cual es engañoso ya que si excluyen China e India, el mundo subdesarrollado sufrirá una contracción de 1.6% en 2009. En América Latina la recesión será más profunda, con una contracción del producto de 2.3% en 2009 y un rebrote al plano positivo de 2% en 2010. En América Latina destaca un líder que es Perú, con una previsión de crecimiento del 3% y en la otro extremo México, una economía directamente afectada por su exposición a USA, cuyo producto, según el Banco Mundial, caerá este año un 5.8%. Si el conjunto de estas predicciones se confirman, se consolidaría una advertencia que implica un cambio geopolítico con previsibles consecuencias sobre el sistema monetario mundial: China, por el tamaño de su producto, pasara a ser la segunda economía a nivel mundial, desplazando a Japón.

9. El nivel de endeudamiento y emisión de la economía norteamericana ha comenzado a acrecentar los temores de inflación, aun compensados por el bajo nivel de consumo y actividad. Estos temores, sumados al nivel de desempleo debilitan la “energía” que pueda tener la recuperación, y por lo tanto deprimen el nivele de expectativas, afectando a su vez el consumo y la inversión.

Estas evidencias, basadas en información objetiva, nos llevan a formular algunas conclusiones para intentar entender donde estamos parados en la mayor crisis global en las últimas 8 décadas:

1. Es difícil conocer con certeza en que punto del ciclo recesión- recuperación nos encontramos. Parecería que lo peor de la crisis ya paso (incluso ver las ultimas declaraciones de un escéptico Shoros), sin embargo no hay evidencias de que nos encaminemos en el corto plazo (este año) a la faz de recuperación. Analizando y cruzando datos lo único que podemos afirmar con convicción es que la recesión se modera, y con idéntico énfasis que todavía no terminó. Pero no podemos con igual énfasis afirmar que la economía mundial tocó fondo, ni que esta cerca de tocarlo. Lo que sucede con el crecimiento y los espasmos de optimismo de Wall Street, es que las cotizaciones de los activos de riesgo hace tiempo que vienen descontando el recorrido completo, el cual se aleja o acerca de acuerdo al último informe macroeconómico publicado.

2. La transición hacia la faz de recuperación será compleja, plena de altibajos y dificultades y la recuperación, cuando llegue, será frágil, como consecuencia, entre otras cosas, de los altos niveles de desempleo que permanecerán por muchos años y de los impulsos recesivos con origen en políticas fiscales y tributarias orientadas a bajar el enorme déficit que ha generado la economía norteamericana. Según Nouriel Rubin “ la recuperación probablemente sea frágil y muy por debajo del potencial por un par de años, sino más, porque la carga de la deuda y el apalancamiento del sector privado se combinan con las deudas del sector público para limitar la capacidad de los hogares y las empresas para pedir prestado, gastar, consumir e invertir. Este escenario socava la esperanza de una recuperación en “V” , por el escaso crecimiento , las presiones deflacionarias y las tasas de desempleo superiores al 10%” y concluye “Como resultado de ello no se puede descartar que a fines del 2010 se conjure una tormenta perfecta con el petróleo por encima de los cien dólares, aumento del rendimiento de los bonos del Gobierno, y subas de impuestos, que den lugar a una relantización de la recuperación del crecimiento, sino a una verdadera doble recesión (formato W)”

3. La reactivación del comercio a nivel global tendrá un importante rezago en relación a la reactivación de la actividad económica en USA y Europa. Estará amenazada por políticas proteccionistas que se extenderán en el tiempo.

4. El impacto de la recuperación de la economía norteamericana tendrá un efecto retardado sobre la Euro Zona y las economías emergentes más industrializadas, muchas de ellas ubicadas en Asia. La recuperación económica en China y los países exportadores de materias primas, fundamentalmente alimentos, ira más acompasada al tiempo y al ritmo de la recuperación en USA.

Por lo tanto sólo podemos responder a la pregunta inicial (¿dónde estamos parados?) afirmando con cierta certeza que nos hemos alejado definitivamente del riesgo de la depresión, que la contracción se ha desacelerado, que no hemos tocado fondo aún, pero estaríamos cerca de que se produzca, que el periodo de transición que aún resta hasta el inicio de la recuperación es complejo y pleno de vicisitudes y altibajos y que la recuperación, cuando se inicie, será frágil.

miércoles, 10 de junio de 2009

Crisis Global: Brotes verdes y hierbas amarillentas en un jardín incierto

Con los últimos crecimientos experimentados por los índices bursátiles de Wall- Street y algunas evidencias empíricas de que el ritmo de la contracción se desacelera, la polémica se ha trasladado hacia las siguientes interrogantes: ¿se aproxima la economía norteamericana a tocar fondo?; ¿se acerca la recesión a su piso? ¿cuán lejos estamos de superar la recesión e iniciar la recuperación?; ¿ que características tendrá esa recuperación? Según David Malpass, Presidente de Encima Global en NY, predice, en una nota a sus clientes, que debemos esperar a “slow recovery from the deepest recession in half a century”. Yo creo que esta es la postura más sensata.… pero también la más optimista. Otros economistas y operadores, poniendo más énfasis en el nivel de endeudamiento y los riesgos de inflación, como consecuencia del significativo crecimiento de la oferta monetaria, opinan que es aún muy temprano para anunciar un final previsible de la caída de la actividad. Esta es la posición de Nouriel Roubin “Si bien lo peor de la recesión parece haber pasado, la recuperación no será instantánea ni tan vertiginosa como auguraban los optimistas. La información más reciente indica que el ritmo de contracción de la economía mundial puede estar disminuyendo. Sin embargo, la esperanza de que puedan estar surgiendo retoños verdes de la recuperación se ha visto frustrada por muchas hierbas amarillentas. Los últimos datos sobre el empleo, las ventas al menudeo, la producción industrial y la vivienda en USA, siguen siendo muy débiles e insuficientes para augurar un rápido inicio de la recuperación”. Con un enfoque más pragmático, algunos operadores de Wall-Street dicen que el crecimiento de los índices bursátiles predice con 6 a 9 meses de anticipación la reactivación en la economía real. Por lo tanto, el crecimiento que la bolsa ha experimentado en abril-mayo estaría preanunciando el inicio de la recuperación para el último trimestre de este año o el primero del 2010. Obama, Ben Bernake, Geithner, Clinton y muchos lideres políticos predicen tiempos similares para el inicio de la recuperación, pero todos coinciden, en diferente grado, que la recuperación será lenta (“formato L”) y no exenta de nuevas turbulencias, como consecuencia del nivel de endeudamiento, las políticas de salvataje que casi han triplicado la base monetaria y el consecuente riesgo de inflación. Creo que para profundizar la respuesta a estas interrogantes, no tenemos otra alternativa que analizar la evolución de los indicadores económicos determinantes y su impacto sobre el nivel de actividad. Como plantea Nouriel, algunos son brotes verdes, otros hierbas amarillentas.

“Brotes Verdes”

Empleo y salarios:
según informó el Labor Department de USA, la cantidad de personas que perdieron su trabajo en mayo, conformaron un cifra menor que la que predijeron especialistas y operadores: 345000, la menor cantidad de empleos eliminados en los últimos ocho meses. En el acumulado la tasa de desempleo se elevó a 9.4%, la tasa más alta en 25 años. La mayor economía del mundo ha perdido 6 millones de empleos desde que la recesión se inició en diciembre del 2007. En este devastador contexto, las cifras de mayo en cuanto a la destrucción de empleos es una señal positiva, y así lo interpretó Wall- Street, en cuanto a que el ritmo de la contracción se estaría desacelerando. Sin embargo, este fogonazo de optimismo, fue de alguna manera relativizado, en el mismo informe del Labor Department, al señalar en mayo una caída en los salarios (medida por el salario promedio por hora), lo cual impacta directamente sobre la capacidad de consumo de los que aún mantienen su empleo.

Los Bonos del Tesoro Americano y el valor del dólar: El rendimiento de los Bonos de largo plazo (10 años) está creciendo en los últimos meses, pasando de 2.42% en enero a 3.29 a principios de este mes. Esto indica que los inversores están saliendo de la trinchera, abandonado activos de protección para volcarse a inversiones de mayor riesgo como son acciones, bonos soberanos o acciones de países emergentes y commodities. Lo mismo sucede con el dólar, otro activo de protección que se abandona a medida que disminuye la adversión al riesgo, que en lo que va del año se ha devaluado 14% frente al euro, 17% frente al libra y 20% frente al real. Como consecuencia de este corrimiento hacia activos de mayor riesgo, se han generado fuertes subas no sólo en Wall- Street, sino en muchas bolsas del mundo. Moscú y el Bovespa ganaron 80 y 74% respectivamente. El mismo fenómeno se ha generado con las commodities: sólo como ejemplo el petróleo creció en 2009 un 75% y la soja un 55%.

China: Continúa mostrando un repunte de su economía y de sus exportaciones y los pronósticos se afirman en una predicción de 6.5% del incremento del PBI para este año. Este nuevo status de China, como motor del crecimiento global, ha llevado al Director General del FMI esta semana a declarar que el yen debería recibir la recategorización como moneda internacional.

“Hierbas Amarillentas”

Sistema Financiero: El sistema financiero sigue muy dañado. Han desaparecido más de 20 bancos en USA, se ha desmantelado el sistema no bancario y los bancos tradicionales tienen billones de dólares previsinados en créditos y títulos. Esto básicamente significa que la contracción del crédito no se aliviará rápidamente, lo cual limita la capacidad de los hogares para gastar y las empresas para invertir. El último reporte de la Fed, muestra que en abril ha habido una caída en prestamos al consumo de 15.7 billones, la segunda mayor caída registrada. Como señal alentadora ayer 10 bancos retornaron 65000 millones de dólares al Tesoro de los recursos que habían recibido como parte del programa de asistencia financiera. No lo hicieron los dos mayores bancos: Bank of America y Citigroup, que juntos adeudan 45000 millones. Esto indica de alguna manera que la contracción crediticia, a más de un año de iniciada la recesión, tiene mayor relación con la falta de confianza en el proceso de adquisición de riesgo asociado al crédito, que con el nivel de liquidez que hoy presenta el sistema financiero.

Cambio estructural en la relación ahorro-consumo (“el factor miedo”): Según Eric Wiseman, CEO de VF CORP, el mayor fabricante de ropa en el mundo: “el miedo lleva a una actitud conservadora en el gasto en consumo y el mayor miedo que hoy domina la sociedad norteamericana es la pérdida del empleo” American Express, la mayor tarjeta de crédito de USA, recortará 4000 empleos debido a que una gran proporción de tenedores de tarjetas no han pagado sus deudas debido a la pérdida de sus empleos. Esto se suma a la mediática crisis de la industria automotriz (fabricantes despidieron 59000 trabajadores, firmas asociadas 150000) y del retailer (Wal Mart despidió 22000 trabajadores) y a numerosos despidos masivos, altamente publicitados por diarios y TV, lo que contribuye a que el miedo al desempleo se generalice e impacte sobre una reducción de los niveles de consumo y un incremento en los niveles de ahorro. Como lo he señalado en otras REFLEXIONES; este cambio en la relación Consumo - Ahorro de la sociedad norteamericana ha adquirido una naturaleza estructural lo cual es sano desde el punto de vista del medioambiente y la utilización de recursos naturales no renovables, pero condicionará el ritmo de la actividad económica por años.

Rentabilidad de las empresas: El alto nivel de endeudamiento, la caída del consumo y la creciente presión deflacionaria sobre los márgenes de las empresas, seguirán limitando por un largo periodo de tiempo la disposición de estas a incrementar la producción, el empleo y la inversión.

Riesgos de inflación: La enorme liquidez generada por la expansión monetaria en USA regenera el fantasma de la inflación, lo que a su vez pone en primera plana la posibilidad de un aumento de la tasa de interés, como política correctiva. Mientras la economía continúe en su faz contractiva, no es predecible una inflación superior al 1- 2%. Las especulaciones surgen a partir de la posibilidad de que la economía entre en una faz expansiva. En este caso los riesgos inflacionarios y de depreciación del dólar frente a otras monedas, dependerán de cuan lenta o rápida resulte la reactivación.

Reflexión final

Según lo manifestó el Presidente Obama, esta semana la salida de la recesión será lenta y compleja, fundamentalmente por los problemas derivados del creciente nivel de desempleados, a la vez que en un impulso del más puro Keynesianismo prometió crear 600000 empleos en los próximos meses a través de varios proyectos de infraestructura y obra pública. Cuando pensamos que para fin de este año el déficit de USA alcanzará el 12% del GDP, que Obama y Geithner prometen reducirlo al 50% al termino del presente mandato - no existe otra forma que a través de menos gastos o mas impuestos, si responsablemente eliminamos la vía de la inflación - y que la tasa de desempleo se ubicará por encima del 10 %, y con una tendencia creciente al menos en el 2010 – según el propio Ben Bernake - podemos entender que la recuperación tendrá sus aristas muy complejas, diferentes a la que caracterizan la recesión, pero de alto impacto en la definición de una nueva estructura financiera, económica y social, en USA y a nivel global. Por ahora es difícil predecir el inicio de la misma, aunque la mayoría de las voces apuntan al primer trimestre del 2010. Mientras tanto el tránsito hacia la misma estará signado por el menor atractivo de los bonos del Tesoro y el dólar como refugio, la apreciación de algunas monedas y el reacomodamiento del valor relativo entre elles, la recuperación del precio de las materias primas, una relajación de la contracción crediticia en USA, Asia y América Latina, una incremento a menor ritmo mensual del número de desempleados a nivel global y el sobrevuelo del fantasma de la inflación en USA, originado en la liquidez creciente, lo que puede a su vez dar lugar a otras peligrosas burbujas de activos o títulos. Este panorama augura un futuro cercano más favorable para los países productores de alimentos y energía como Rusia, Brasil, Argentina, Nueva Zelanda, entre otros.

lunes, 1 de junio de 2009

El nuevo orden económico mundial

Me resulta estimulante compartir con ustedes la traducción de un artículo publicado por The Economist sobre una aproximación, obviamente desafiante, al escenario global post-crisis, fundamentalmente en lo que se refiere a su dimensión monetaria. Creo que este tema dominará el debate por un tiempo y aunque no avizoremos que al menos en el corto plazo el próximo orden monetario se establezca en Pekín y no en New Hampshire, los cambios relativos en las fortalezas de las monedas rectoras del intercambio comercial y financiero a nivel global, así como el abrupto cambio en las relaciones entre deudores y acreedores como producto del endeudamiento exorbitante de EEUU, traerán aparejados cambios en el Sistema Monetario Mundial, en los roles de los Bancos Centrales y de los Organismos Financieros Internacionales, en el comercio, en las tasas de interés, en las tasas de cambio y probablemente en la naturaleza del Patrón Monetario Mundial. Quizás comentar este articulo, que implica avizorar un escenario extremo, nos permita visualizar escenarios intermedios que con seguridad reemplazarán, en una profundidad que aún no conocemos, el Sistema Monetario Global herido por el descuido que hizo de su moneda a quien se le otorgó el rol de velar por el Patrón Dólar.


“Pekín reemplazará a Bretton Woods” - The Economist

“Todos los sistemas monetarios y económicos son una lucha entre los deudores, que quieren inflación, y los acreedores, que están decididos a mantener el poder de compra de su moneda. En una democracia, ésta es una batalla muy fluida. Los acreedores tienen el dinero y, por tanto, la atención de la elite política; los deudores tienden a tener los votos.

Los acreedores han impuesto periódicamente anclas monetarias en el intento de derrotar el lobby de los deudores. Estas anclas se crean en tiempos de prosperidad, pero aparecen dificultades en las recesiones. El patrón oro no sobrevivió a la depresión. Para las naciones con escasez de oro, lo "correcto" era elevar los tipos de interés para atraer el oro; la austeridad que esto impuso al resto de la economía era inaceptable en términos políticos.

La era de Bretton Woods reemplazó al patrón oro con el del dólar. El sistema funcionó bien más de dos décadas y ayudó al boom económico de posguerra, sobre todo en Alemania y en Japón. Se quebró porque Estados Unidos se negó a pagar el precio local por soportar el peso del sistema.

Cuando Bretton Woods fracasó, no fue evidente inmediatamente qué era lo que lo reemplazaría. Las naciones europeas, en particular, se inclinaron por mantener tipos de cambio fijos. Pero, eventualmente, se impusieron los flotantes, en particular para las divisas más importantes, el dólar, el yen y el marco alemán.

El problema para los acreedores es que el sistema de tipos de cambio flotantes utilizaba papel moneda. ¿Qué pondría coto a los instintos inflacionarios de los gobiernos? Una vez que se aceptó que los mercados podían fijar los tipos de cambio, ya no se necesitaron controles de flujos de capitales. Y una vez que se aceptó que los mercados podían fijar los tipos de cambio, ya no se necesitaron controles de flujos de capitales. Y una vez que el capital pudo fluir libre, los gobiernos indisciplinados podían ser castigados con rindes de los bonos más altos. Los políticos trataron de tranquilizar a los mercados con más poder a los bancos centrales, algunos de los cuales fijaron objetivos inflacionarios explícitos.

El sistema post Bretton Woods funcionó bien y engendró un largo período de baja inflación y crecimiento sostenido. Pero uno de los motivos de su aparente éxito, el crecimiento de la India y China, puede haber llevado a su caída. El ingreso de estas naciones al sistema financiero global fue un shock de oferta que hizo caer las tasas de inflación. Como dijo Stephen King, economista de HSBC, el resultado pudo haber sido una deflación benigna que elevara los niveles de vida occidentales. Pero los bancos centrales se esforzaron por evitar una deflación; el resultado fue una política monetaria laxa que alentó burbujas de activos, que duraron más de lo esperado porque la inundación de ahorros de los mercados en desarrollo hizo caer la tasa libre de riesgo. Dada la garantía explícita del Estado que apuntala al sistema bancario, los bancos centrales tienen que monitorear la estabilidad financiera y los precios de los activos. Al mismo tiempo, algunos bancos centrales crearon dinero para apuntalar los mercados, con el efecto benéfico de financiar los déficit fiscales.

VIEJO DILEMA. Puede darse el mismo viejo dilema. Habiendo gastado una fortuna en el rescate de bancos, los gobiernos occidentales tendrán que pagar el precio con impuestos más altos para cubrir intereses. Dadas las implicancias políticas de esta austeridad, estará la tentación de caer en default por el engaño y por la astucia, y dejar depreciar sus monedas. Los inversores son conscientes de este peligro; los rindes de los bonos del Tesoro a diez años están un punto porcentual más alto que a comienzos del año.

Las naciones acreedoras suelen establecer las reglas y el nuevo sistema monetario global será incapaz de operar sin la venia de China, un país acreedor que tiene controles de capital y tipos de cambio administrados. Se dio por supuesto que China tendrá que acercarse al modelo occidental. Pero ¿por qué no puede ser al revés? Los países occidentales adoptaron los mercados de capitales libres. ¿Podrá China ahora decidir qué se hace? Por incómodo que pueda ser para occidente, es más probable que el próximo orden monetario se establezca en Pekín, y no en New Hampshire”.

martes, 26 de mayo de 2009

Crisis Global: Respuesta a Luis Fortino


Estoy muy de acuerdo que la actual composición del G-20 es arcaica y no refleja las actuales relaciones de poder económicas - financieras a nivel global, fundamentalmente caracterizada por la eclosión de las economías emergentes. Pero también considero que esta crisis dará lugar a un Nuevo Orden Económico Internacional, a un Nuevo Sistema Monetario Global y a una Nueva Arquitectura Política e Institucional, a nivel mundial. Sin embargo, considero que las tres dimensiones estad muy interrelacionadas y que por ende el análisis trasciende la estructura política del G-20 y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sobre este tema estoy preparando una REFLEXION para los próximos días. Estoy de acuerdo que es un tema, además de insoslayable en un proceso serio de REFLEXION, muy apasionante. Creo que lo podemos abordar más profundamente ya que existen algunos elementos para dilucidar tendencias y nuevas relaciones de poder financieras, económicas y obviamente políticas. Pero te adelanto que para “dramatizar la escena del análisis” y visualizar la dimensión de los cambios post-crisis, la pregunta de largo plazo podría ser la que se hace The Economist: “Pekín remplazará a Breton Woods?” Creo que esta es la dimensión de los cambios que se están sucediendo entre bloques y países. Imaginar la Nueva Arquitectura Mundial post-crisis, o la más ajustada a las relaciones actuales de poder, requiere de REFLEXIONAR sobre otras dimensiones. Intuyo que la dimensión monetaria esta hoy en el centro de la tormenta, y su resolución puede condicionar la resolución y el ordenamiento de las otras dimensiones.

lunes, 25 de mayo de 2009

Respuesta a Juan Gomez Naar


Antes que nada gracias por el tiempo que te tomaste en analizar mi última reflexión sobre la crisis global. Tu opinión me resultó muy interesante y polémica y en los hechos, en los días posteriores a tus comentarios, los mercados confirmaron tu hipótesis: “La reciente suba de los mercados se debió, seguramente, a ciertos indicadores favorables que mencionas en tu análisis, sin embargo, entiendo que la causa que generó la crisis se encuentra en el sector financiero y éste está muy lejos de sanearse. Recientemente se les permitió a los bancos exponer sus balances de manera mas benigna en cuanto a la exposición de los llamados: "pasivos tóxicos" y ello permitió que los principales bancos presenten mayores ganancias a las esperadas por los analistas financieros, creo que ello también tuvo directa incidencia en la reciente y pronunciada suba de los mercados financieros, pero lo cierto es que nadie sabe todavía cual es la magnitud del default crediticio y, por ende, cuál es la verdadera necesidad financiera del sector bancario. En el supuesto, que ésta sea mayor a la ya anunciada, probablemente el gobierno de EEUU deba continuar con su intervención pero ya no recibiendo a cambio acciones preferidas sino directamente acciones ordinarias” es indudable que los mercados no están seguros del proceso ni de los resultados de la prueba de stress bancaria, y como tu dices, la mayor objeción metodológica es la exposición de los activos tóxicos en los balances, que fueron tomados a valor de recuperación. Algunos días después de publicada mi última reflexión encontré información sobre los bancos que han cerrado en USA desde que se inició la crisis: 19 con patrimonio destacable. Es indudable que la situación del sistema financiero en USA, si bien es más sólida que a mediados del 2008, es aún frágil y no tiene la fortaleza para desbloquear el volumen de crédito que requiere pasar de una faz de declinación menos pronunciada a una faz de recuperación que reactive la economía en forma sostenida. La polémica interesante que se plantea ahora es la siguiente: al no conocerse con exactitud la magnitud del default crediticio, la solución es seguir inyectando fondos públicos en el sistema financiero o capitalizar la deuda, transformando acciones preferidas en ordinarias para los desembolsos ya realizados y los futuros si se requiriesen. Como tu también comentas, esto significa la nacionalización de una porción importante del sistema financiero, no sólo como Argentina en la época de Perón (como tu planteas), sino como lo acaba de hacer Inglaterra. Yo creo que el dilema que tu te planteas debe ser formulado distinto: que siga pagando el contribuyente la tremenda acumulación de errores cometidos por el sistema financiero en la adquisición de riesgo o que paguen los accionistas de esas Instituciones cuyo management, designado por la asamblea, no controló. Te recomiendo que leas un artículo de Joseph Stigler en la última Revista Noticias, ya que la solución que plantea tiene que ver con la capitalización de la deuda y explica mejor que yo esta última alternativa.

jueves, 14 de mayo de 2009

Crisis Global: el desempleo desafía esfuerzos y pronósticos

Luego de una eclosión de optimismo que se reflejó en casi dos semanas de alza en Wall Street, esta semana comenzó a revertirse el estado de ánimo de analistas y operadores. En las semanas previas se sucedió el anuncio de un conjunto de indicadores que alimentaron la hipótesis de que la evolución de la recesión se aproximaba a una inflexión en su curva descendiente de destrucción de riqueza y empleo, y por lo tanto se alejaba gradualmente del riesgo de una depresión. Nos parece relevante enumerar los indicadores que indujeron la “ola” de optimismo y cuales la desafiaron, así como reflexionar sobre su naturaleza para aproximarnos a un entendimiento de este estado de “bipolaridad” que a mi entender caracterizará, aún por un tiempo, los mercados, la economía y las familias.

Los anuncios y las señales que veníamos recibiendo hasta principios de esta semana fueron los siguientes:
• Ventas pendientes de casas (operaciones con contrato de compra venta cuya transacción esta pendiente de concretarse) reflejaron una sensible mejoría
• Un alza del 3% en los gastos de construcción en marzo, primer aumento en seis meses
• Además, el ex presidente de la Reserva Federal declaró que “el mercado de la vivienda esta en la verja de su recuperación, las caída en la venta de casas y la declinación en el precio, se ha suavizado”
• El crecimiento del producto industrial en China, de las ordenes de exportación, del incremento de los stocks y el debilitamiento del yen, todo como resultado del impacto articulado del plan de incentivo del Gobierno Chino. Estos resultados tuvieron un alto impacto en el optimismo de analistas, mostrando también el grado de dependencia que se ha generado entre la economía de USA con la economía China.
• El índice ISM que mide la actividad del sector servicios regreso en abril a su nivel de octubre.
• El test de stress de 19 bancos de USA que demostró que se requerirían 60000 millones de dólares de capitalización en caso que la crisis se agravase.
• El crecimiento del Índice de Precios del Consumidor en USA que creció en un 3% en abril, lo cual se vincula a una mayor actividad pero también puede ser una primera señal de la tan temida inflación en un contexto de recesión, dada la enorme liquidez que existe en el mundo.

Sin embargo, a mediados de la semana dos señales revirtieron la “ola” de optimismo y las bolsas del mundo registraron con pronunciadas caídas el cambio en el estado de animo. Esta información indicaba que según el Departamento de Comercio de USA las ventas minoristas cayeron 0.4% en abril, pese a las previsiones sobre una mejora reflejada en resultados positivos. Asimismo, se informó que el número de remates de inmuebles registró un incremento interanual de 32% en abril y se ubicó en niveles récord.

Mi interpretación de esta suerte de “bipolaridad” que caracteriza la crisis, tiene un limite estructural a los estados de euforia que lo impone la acumulativa destrucción de empleo. A pesar de avanzar a una tasa levemente decreciente durante los últimos meses, se acumulan en USA alrededor de 650000 desempleados por mes, induciendo previsiones cercanas al 10% de desempleo para el último trimestre del año. Hoy, superando el 8.5% (9.2% entre hispanos) ha alcanzado el mayor nivel en 25 años. Desde el inicio de la crisis se han acumulado más de 5 millones de desempleados. Esta terrible evidencia acota el optimismo que puedan generar otras variables, y cada tanto se expresa en su única forma posible: las familias consumen menos (cae el índice del consumo minorista) y no cumplen con las cuotas de sus hipotecas (se incrementan las ejecuciones) ni con las de sus tarjetas, porque cada vez más personas no tienen trabajo. Y aquellas que si lo tienen han aumentado su propensión al ahorro, y consecuentemente disminuido su nivel de consumo, entre otras razones porque el miedo a perder el trabajo se generaliza. Esta situación, más allá de graduar el optimismo desmedido (expresado objetivamente en una desbalance record, al final de la semana pasada entre ganancias de las empresas y el incremento de las cotizaciones) nos evidencia que si bien es posible que estemos más cerca de un punto de inflexión de la recesión, fundamentalmente por la mayor solidez del sistema financiero, esta aproximación será gradual y para que sea sostenible, e ingresemos a una etapa de recuperación en el epicentro de la crisis, deberá esperarse a que las políticas de reactivación (plan de estimulo y presupuesto 2009), así como el restablecimiento del crédito, ejerzan su efecto sobre el nivel de desempleo y las consecuencias psicológicas que provoca en quienes lo mantienen. Téngase en cuenta que el crédito al consumo, según la Reserva Federal, se contrajo a niveles record desde 1943 (11.1 billones), casi tres veces lo previsto.Yo me identifico con quienes consideran que este proceso de aproximación al punto en el cual el ritmo de contracción de la actividad se desacelere es prolongado y que tomará más de un año al menos. La bipolaridad continuará pero los “fundamentals” se encargarán de acotar las crisis de euforia cada tanto. Parecería que debería prevalecer, al menos a nivel de la dirigencia global, un “optimismo responsable”, que tome en cuenta que la estrategia de salida de la mayor crisis desde la postguerra tiene que tomar en cuenta un ritmo y una gradualidad que requieren mucha constancia y paciencia, y fundamentalmente la aplicación permanente de políticas que disminuyan la destrucción de empleo a nivel global.

jueves, 30 de abril de 2009

Crisis Global: luces y sombras dificultan los pronósticos

En un escenario casi surrealista, el anuncio de una caída de 6.1 % del GDP de USA en marzo, contra una predicción de 6.6, generó una luz en el camino de la ansiada recuperación. Las bolsas respondieron con optimismo, que se mantiene aún en el último día abril.

Esta caída del GDP, menor a la esperada, debe enmarcarse en la evolución que han presentado un conjunto de indicadores durante el último trimestre para intentar develar cuáles son las tendencias que caracterizan la economía norteamericana después de 16 meses de secesión.

En línea con la evolución del GDP, el Producto Industrial creció 1.6% en marzo en relación a febrero. Inesperadamente, también en marzo, ingresaron al seguro de desempleo 13000 trabajadores, contra un cifra esperada de 630000, similar a la que caracterizó los dos primeros meses del año. Como consecuencia, hoy suman 6.3 millones de trabajadores en seguro de desempleo. En línea la tasa de desempleo alcanza 8.6%.

El incremento de los gastos en consumo en el trimestre fueron de 2.0%, crecimiento que se vio ensombrecido por una caída en marzo de 0.2%. Este indicador adquiere su real dimensión si comprendemos que el consumo interno explica el 70% de la actividad económica de USA. Y por ende su evolución condiciona en una gran medida el ritmo de la recuperación.

El parlamento aprobó el Presupuesto presentado por Obama por 3.4 billones, que incluye fuertes inversiones en educación, reforma de la salud y energías renovables.
La tasa de ahorros personales creció en el trimestre 4.2%. Esta tasa estaba por debajo de cero al inicio de la crisis y durante muchos meses del año pasado, como consecuencia de un uso a límites históricos de la tarjeta de crédito y el crédito proveniente de la sobrevaluación de las viviendas. Este indicador confirma que los consumidores han modificado sustancialmente su comportamiento y privilegian el ahorro y el pago de sus deudas, lo que genera un freno adicional al incremento de los gastos en consumo y por ende al nivel de actividad.

Como reflexión, luego de analizar estos indicadores, podemos unificar nuestro optimismo no en relación a un inicio de la recuperación, lo cual nos parece una opinión un tanto aventurada, pero quizás a que si inicia tímidamente una inflexión en la curva de caída del proceso recesivo y por ende nos alejamos unos pasos del abismo de la depresión. Pero también intuimos que estamos en un proceso que evolucionará a un ritmo muy lento, con altibajos y que determinará cambios permanentes en las pautas de consumo/ahorro así como en la orientación y calidad del gasto público, quizás ingresando en una faz del comportamiento de las familias, las empresas y el Gobierno de mayor responsabilidad social. Así lo reflejó ayer Obama en la conferencia de prensa donde demostró además que el dato más esperanzante no es cuantitativo, es cualitativo: su liderazgo.