jueves, 14 de mayo de 2009

Crisis Global: el desempleo desafía esfuerzos y pronósticos

Luego de una eclosión de optimismo que se reflejó en casi dos semanas de alza en Wall Street, esta semana comenzó a revertirse el estado de ánimo de analistas y operadores. En las semanas previas se sucedió el anuncio de un conjunto de indicadores que alimentaron la hipótesis de que la evolución de la recesión se aproximaba a una inflexión en su curva descendiente de destrucción de riqueza y empleo, y por lo tanto se alejaba gradualmente del riesgo de una depresión. Nos parece relevante enumerar los indicadores que indujeron la “ola” de optimismo y cuales la desafiaron, así como reflexionar sobre su naturaleza para aproximarnos a un entendimiento de este estado de “bipolaridad” que a mi entender caracterizará, aún por un tiempo, los mercados, la economía y las familias.

Los anuncios y las señales que veníamos recibiendo hasta principios de esta semana fueron los siguientes:
• Ventas pendientes de casas (operaciones con contrato de compra venta cuya transacción esta pendiente de concretarse) reflejaron una sensible mejoría
• Un alza del 3% en los gastos de construcción en marzo, primer aumento en seis meses
• Además, el ex presidente de la Reserva Federal declaró que “el mercado de la vivienda esta en la verja de su recuperación, las caída en la venta de casas y la declinación en el precio, se ha suavizado”
• El crecimiento del producto industrial en China, de las ordenes de exportación, del incremento de los stocks y el debilitamiento del yen, todo como resultado del impacto articulado del plan de incentivo del Gobierno Chino. Estos resultados tuvieron un alto impacto en el optimismo de analistas, mostrando también el grado de dependencia que se ha generado entre la economía de USA con la economía China.
• El índice ISM que mide la actividad del sector servicios regreso en abril a su nivel de octubre.
• El test de stress de 19 bancos de USA que demostró que se requerirían 60000 millones de dólares de capitalización en caso que la crisis se agravase.
• El crecimiento del Índice de Precios del Consumidor en USA que creció en un 3% en abril, lo cual se vincula a una mayor actividad pero también puede ser una primera señal de la tan temida inflación en un contexto de recesión, dada la enorme liquidez que existe en el mundo.

Sin embargo, a mediados de la semana dos señales revirtieron la “ola” de optimismo y las bolsas del mundo registraron con pronunciadas caídas el cambio en el estado de animo. Esta información indicaba que según el Departamento de Comercio de USA las ventas minoristas cayeron 0.4% en abril, pese a las previsiones sobre una mejora reflejada en resultados positivos. Asimismo, se informó que el número de remates de inmuebles registró un incremento interanual de 32% en abril y se ubicó en niveles récord.

Mi interpretación de esta suerte de “bipolaridad” que caracteriza la crisis, tiene un limite estructural a los estados de euforia que lo impone la acumulativa destrucción de empleo. A pesar de avanzar a una tasa levemente decreciente durante los últimos meses, se acumulan en USA alrededor de 650000 desempleados por mes, induciendo previsiones cercanas al 10% de desempleo para el último trimestre del año. Hoy, superando el 8.5% (9.2% entre hispanos) ha alcanzado el mayor nivel en 25 años. Desde el inicio de la crisis se han acumulado más de 5 millones de desempleados. Esta terrible evidencia acota el optimismo que puedan generar otras variables, y cada tanto se expresa en su única forma posible: las familias consumen menos (cae el índice del consumo minorista) y no cumplen con las cuotas de sus hipotecas (se incrementan las ejecuciones) ni con las de sus tarjetas, porque cada vez más personas no tienen trabajo. Y aquellas que si lo tienen han aumentado su propensión al ahorro, y consecuentemente disminuido su nivel de consumo, entre otras razones porque el miedo a perder el trabajo se generaliza. Esta situación, más allá de graduar el optimismo desmedido (expresado objetivamente en una desbalance record, al final de la semana pasada entre ganancias de las empresas y el incremento de las cotizaciones) nos evidencia que si bien es posible que estemos más cerca de un punto de inflexión de la recesión, fundamentalmente por la mayor solidez del sistema financiero, esta aproximación será gradual y para que sea sostenible, e ingresemos a una etapa de recuperación en el epicentro de la crisis, deberá esperarse a que las políticas de reactivación (plan de estimulo y presupuesto 2009), así como el restablecimiento del crédito, ejerzan su efecto sobre el nivel de desempleo y las consecuencias psicológicas que provoca en quienes lo mantienen. Téngase en cuenta que el crédito al consumo, según la Reserva Federal, se contrajo a niveles record desde 1943 (11.1 billones), casi tres veces lo previsto.Yo me identifico con quienes consideran que este proceso de aproximación al punto en el cual el ritmo de contracción de la actividad se desacelere es prolongado y que tomará más de un año al menos. La bipolaridad continuará pero los “fundamentals” se encargarán de acotar las crisis de euforia cada tanto. Parecería que debería prevalecer, al menos a nivel de la dirigencia global, un “optimismo responsable”, que tome en cuenta que la estrategia de salida de la mayor crisis desde la postguerra tiene que tomar en cuenta un ritmo y una gradualidad que requieren mucha constancia y paciencia, y fundamentalmente la aplicación permanente de políticas que disminuyan la destrucción de empleo a nivel global.

jueves, 30 de abril de 2009

Crisis Global: luces y sombras dificultan los pronósticos

En un escenario casi surrealista, el anuncio de una caída de 6.1 % del GDP de USA en marzo, contra una predicción de 6.6, generó una luz en el camino de la ansiada recuperación. Las bolsas respondieron con optimismo, que se mantiene aún en el último día abril.

Esta caída del GDP, menor a la esperada, debe enmarcarse en la evolución que han presentado un conjunto de indicadores durante el último trimestre para intentar develar cuáles son las tendencias que caracterizan la economía norteamericana después de 16 meses de secesión.

En línea con la evolución del GDP, el Producto Industrial creció 1.6% en marzo en relación a febrero. Inesperadamente, también en marzo, ingresaron al seguro de desempleo 13000 trabajadores, contra un cifra esperada de 630000, similar a la que caracterizó los dos primeros meses del año. Como consecuencia, hoy suman 6.3 millones de trabajadores en seguro de desempleo. En línea la tasa de desempleo alcanza 8.6%.

El incremento de los gastos en consumo en el trimestre fueron de 2.0%, crecimiento que se vio ensombrecido por una caída en marzo de 0.2%. Este indicador adquiere su real dimensión si comprendemos que el consumo interno explica el 70% de la actividad económica de USA. Y por ende su evolución condiciona en una gran medida el ritmo de la recuperación.

El parlamento aprobó el Presupuesto presentado por Obama por 3.4 billones, que incluye fuertes inversiones en educación, reforma de la salud y energías renovables.
La tasa de ahorros personales creció en el trimestre 4.2%. Esta tasa estaba por debajo de cero al inicio de la crisis y durante muchos meses del año pasado, como consecuencia de un uso a límites históricos de la tarjeta de crédito y el crédito proveniente de la sobrevaluación de las viviendas. Este indicador confirma que los consumidores han modificado sustancialmente su comportamiento y privilegian el ahorro y el pago de sus deudas, lo que genera un freno adicional al incremento de los gastos en consumo y por ende al nivel de actividad.

Como reflexión, luego de analizar estos indicadores, podemos unificar nuestro optimismo no en relación a un inicio de la recuperación, lo cual nos parece una opinión un tanto aventurada, pero quizás a que si inicia tímidamente una inflexión en la curva de caída del proceso recesivo y por ende nos alejamos unos pasos del abismo de la depresión. Pero también intuimos que estamos en un proceso que evolucionará a un ritmo muy lento, con altibajos y que determinará cambios permanentes en las pautas de consumo/ahorro así como en la orientación y calidad del gasto público, quizás ingresando en una faz del comportamiento de las familias, las empresas y el Gobierno de mayor responsabilidad social. Así lo reflejó ayer Obama en la conferencia de prensa donde demostró además que el dato más esperanzante no es cuantitativo, es cualitativo: su liderazgo.

martes, 21 de abril de 2009

Crisis mundial, agenda y liderazgo global

En estas dos ultimas semanas se han sucedido un serie de eventos a nivel mundial que inducen a una inevitable REFLEXION en torno a un conjunto de señales , aun muy incipientes, de un nuevo contexto mundial en el marco del cual se perfilan, sutilmente, nuevas arquitecturas geopoliticas, nuevas concepciones economicas , nuevas relaciones de poder, nuevos liderazgos y lo que es mas evidente aun, una nueva agenda global. Las reunion del G-20 en Londres, la reunion de la OTAN y finalmente la Cumbre de las Americas en Trinidad y Tobago, nos muestran como de los escombros aun en brasas, del mayor terremoto financiero y economico desde la decada del 30 del siglo pasado, comienzan a surgir algunas evidencias de la forma que adoptara la nueva construccion que lentamente , y con muchos vaivenes , remplazara los edificios destruidos , las avenidas bloqueadas y la comunidad global llena de panico y dolor. Dejemos de lado por un momento los logros concretos, ampliamente publicitados, como la resolucion del G-20 de inyectar 1.1 billones al FMI y Bancos Regionales de Desarrollo y la creación de un Consejo de Estabilidad Financiera con amplios poderes para alertar de los riesgos macroeconómicos y financieros y tomar las acciones necesarias para actuar contra ellos, para concentrarnos en aspectos mas abstractos y conceptuales, con el proposito de entender las señales estrategicas relevantes y evaluar, en la medida de lo posible, su impacto sobre la crisis y el proceso de recuperacion:

1. La Globalización ha dejado de ser un concepto teorico, el cual podia ser desafiado por nacionalismos agredidos, e incluso resisitido y enfrentado por aquellos que lo rechazaban. La Globalización se ha consolidado como una realidad superior, como categoría analitica paradigmatica, independientemente que nos agraden o convengan sus consecuencias economicas, sociales y politicas. Y asi lo han manifestado los Lideres Politicos reunidos en Londres. La generalización de la crisis financiera y economica los ha hecho reconocer con mas énfasis que nunca que “ Una crisis global requiere soluciones globales” . Coincido con esta conclusión , pero es necesario entender la naturaleza de este proceso para enfocar las soluciones: la globalización es consecuencia de la internacionalizacion del sistema financiero y el exponencial desarrollo de las comunicaciones, procesos que a su vez dominan y controlan cada dia con mayor eficacia la economia real y el comercio. Este fenómeno, ha sido puesto en brutal evidencia por las caracteristicas que ha adquirido la expansion de la crisis a nivel mundial. En consecuencia, y reflexionando sobre la agenda global, Londres nos confirma una primera conclusión : los grandes temas (“issues”) deben analizarse en un marco global, y esto ha dejado de ser una postura “políticamente correcta” para transformarse en una realidad inevitable si nos queremos acercar a soluciones y propuestas eficaces para la recuperacion. La globalidad de la crisis nos ha colocado a todos los países en objeto de analisis simultaneo: El “ London Summit- Leaders’Statement” plantea en su primera pagina: “ Nuestro Plan Global para la recuperacion debe contener en su corazon la necesidad de empleo y salario para las familias trabajadoras, no solo de los países desarrollados pero tambien en las economias emergentes y en los países mas pobres “

2. En esta contexto , una de las observaciones mas interesantes que surge de la lectura del “ London Summit- Leaders’Statement” es que las soluciones y las recomendaciones propuestas estan mayormente referidas a la necesidad de regular y controlar el sistema financiero a nivel mundial : “Reparar el Sistema Financiero a nivel global para restablecer el crédito “..” fortalecer las regulaciones financieras para reconstruir la confianza”…”Reformar y capitalizar las Instituciones Financieras Internacionales para superar esta crisis” El basamento principal de la globalización fue profundamente quebrantado en su epicentro, por una descrontolada proliferación del capital financiero, que, como una epidemia contamino el centro y la periferia del sistema. El G-20 reconoce- e incluso acusa, como en el caso de Francia y Alemania, aunque tal posición no halla sido recogida en la declaracion final- a los EEUU de haber instrumentado una politica irresponsable en materia de regulación bancaria y del mercado de capitales. Las 12 recomendaciones que conforman el capitulo “ Restauración del Crecimiento y el Empleo” tienen que ver con asuntos referidos a politica monetaria, a la reforma y apoyo al sistema bancario, a la restauración del credito, a la reforma y capitalización de las instituciones fiancieras internacionales y la regulación del sisitema financiero en su confuto. Para el G-20 la recuperacion de la economia real y el comercio es claramente subsidiaria del sisitema finaciero. Es bastante obvio entonces que el primer tema de la agenda global es la reforma , regulación, y fundamentalmente supervision del sistema financiero global, especialmente en su epicentro. Nuevamente la naturaleza del problema esta fuera del analisis y su reconocimiento es relevante . No es unicamente un problema de regulación. Desde Breton Woods , los EEUU son un pais que emite moneda sin un patron de referencia, por lo tanto no tiene limites en su nivel de endeudamiento mientras existan compradores de Bonos del Tesoro. Una conducta fiscal irresponsable en el manejo de esta inequidad monetaria- como la que caracterizo la Presidencia de Bush- es altamente peligrosa para la sustentabilidad del sistema fiannciero global, y la falta de regulación y supervisión es letal y constituye el origen mismo de la crisis que nos afecta. Si bien esta situación ha sido señalada , e incluso desafiada por Brasil y China, entre otros- es necesario comprender que expresa una relacion deponer que no sera fácilmente cedida por quien obstenta el mayor privilegio de estas ultimas seis decadas. Podran coexistir algunos arreglos monetarios especiales para monetarisar flujos de comenrcio, prestamos o swap’s , pero no creo que la naturaleza del dollar como patron monetario internacional sea alterada en el corto plazo. Por lo tanto yo agregaria a las conclusiones de Londres sobre este tema que la recuperacion dependera tambien de restaurar un gran responsabilidad fiscal en el epicentro del sistema, mas aun cuando el déficit de los EEUU sobrepasa el 8% de su PBI.

3. El siguiente tema que resalta por su jerarquia en el “ London Summit- Leaders’Statement” es la necsidad de la intervención activa del Estado, en la restauración de un proceso de crecimiento sustentable . Asistimos a un resquebrajamiento de la estructura ideologica en que se sustento el “ Consenso de Washington”. Comienzan a exorcizarse algunos términos y frases que constituyeron verdaderos pecados durante las ultimas decadas: “ Regulaciones”; “Intervención”; “ Déficit”, “ Nacionalización” , “Paquetes de estimulo fiscal”, “Prosperidad Compartida”,etc. Si bien no existe , ni deberia, un rechazo explicito a la economia de mercado, es indudable que el origen, la dimension de la crisis y la dimension de la tarea de reconstrucción que se visualiza han revalorizado el Rol del Estado y fundamentalmente de las Politicas Publicas en generacion y distribución de la riqueza. Pobreza, gerras, codicia y finalmente destrucción de la riqueza, el empleo y el comercio han iniciado un proceso que llevara años de investigación y desarrollo de un nueva doctrina economica, quizas una doctrina donde lo institucional y lo valorico tengan una ponderación distinta en la toma de decisiones economicas y politicas.

4. En el “ London Summit- Leaders’Statement” existe un Capitulo dedicado a “ Resistir el Proteccionismo y Promover el Comercio y la Inversion Global”. Sin emabargo , y a pesar de el endoso especifico a la Ronda de Doha y a los 250 millones alocados a respaldar el financiamiento del comercio ( prefinanciacion de exportaciones), considero que este es uno de los temas que generara grandes conflictos entre naciones y entre centro y periferia durante todo el periodo que dure la recuperacion. Las economias emergentes y los países pobres se veran severamente afectados por la disminución de los flujos de comercio e inversion durante varios años futuros. Sera sin lugar a dudas el mayor impacto de la crisis sobre sus economias.

5. Estas primeras reflexiones en torno a la agenda global que comienza a emerger del humo del gran terremoto, consensuada por los referentes politicos globales de mayor relevancia, requiere de un liderazgo tambien global . El Presidente Obama en sus 90 primeros dias de Gobierno ha dado señales que nos generan esperanza en su capacidad para conducir un proceso de recuperacion economica y moral a nivel global. Pareceria que en su mismo “adn “ reside la ventaja comparativa que lo posiciona como un lider global. El mensaje al mundo musulman, el desbaratamiento del horror de Guantánamo, su visita a Turkia, el levantamiento de las restricciones de viajes y remesas a Cuba, su dialogo renovado y pragmatico con China, el comportamiento abierto y de iguales en Trinidad y Tobago , el saludo a Chavez, el aceptar un cambio de politica y una posible discusión sobre el bloqueo a Cuba, entre otras, muestran un lider pragmatico en el marco de nuevos valores, que no cree que la supremacía se construye unicamente con supremacía militar y que esta dispuesto a escuchar y tender lazos ,a explorar nuevas alianzas estrategicas . Ingresamos a un mundo que no se caracterizara por la unipolaridad, mas bien por la multipolaridad, y creo que Obama ha reconocido este cambio fundamental para iniciar un proceso de recuperacion sobre nuevas bases.

jueves, 2 de abril de 2009

Reflexiones sobre el escenario global post-crisis

Si coincidimos con las predicciones más optimistas, entre las que se encuentra la del propio presidente de los EEUU Barak Obama, la recesión en los EEUU comenzaría a revertirse lenta y gradualmente a fines del presente año, o a más tardar en el primer trimestre del 2010. Algunos indicadores referidos al sector inmobiliario (el más significativo: el repuente de la venta de casas nuevas y usadas en febrero) que ha constituido el detonante de esta crisis y la incipiente recuperación del mercado de capitales en las últimas semanas (un incremento de casi 10% del Down en marzo) han encendido alguna lucecita al final del túnel. Pensemos que el conjunto de esfuerzos que ha realizado el gobierno de USA (El Troubled Asset Relief Program - TARP, varias y cuantiosas inyecciones de liquidez de la FED al sistema financiero, la doble capitalización de AIG, las ayudas a la industria automotriz, el último anuncio de compra de bonos del Tesoro por parte de la FED y últimamente la compra de activos tóxicos a través del Public Private Partnereship Program- PPPIP). Según Bloomberg, el monto de los recursos financieros comprometidos en estas acciones de la FED y el Gobierno norteamericano asciende a la fecha a 12.8 billones de dólares, una cifra equivalente al 90% de USA en el 2008. Claramente se esta realizando un esfuerzo inimaginable por reactivar el mercado de crédito, reanimar el mercado inmobiliario, mitigar los daños en la economía real, reactivar el consumo y restablecer la confianza en el mercado de capitales.
Esta predicción, con incipientes fundamentos, sobre la reversión de una crisis que se inició en el epicentro del sistema capitalista mundial, también refiere a que los EEUU liderarían la gradual recuperación del sistema financiero y de la economía y el comercio a nivel global. La velocidad y la intensidad con que esta recuperación se trasladaría al resto de los países desarrollados y a las economías emergentes, constituye un gran signo de interrogación. Sólo podemos decir que el ritmo de esta expansión será mucho más lento que el ritmo al que se difundió la crisis; también podemos predecir con bastante certeza que será marcadamente desigual en cada continente y en cada país, ya que dependiendo del daño generado por la “ola” recesiva, sobre la estructura productiva y fundamentalmente sobre el volumen y la composición del comercio exterior, dependerá el grado y el plazo de la recuperación.

Es un hecho verificable que los países con un sector financiero más desarrollado y globalizado son los que han recibido el mayor impacto en términos de destrucción de riqueza; los siguen los países en vías de desarrollo con un mayor nivel de industrialización, apertura, y mayor proporción de bienes industriales en la estructura de sus exportaciones; por último parecería que el daño, hasta el presente, es menor en aquellos países con un sector financiero nacional u estatal más desarrollado y cuya economía y exportaciones están dominadas por bienes primarios, fundamentalmente alimentos.

Una incógnita que aquí queda formulada es si esta categorización ordenaría en igual sentido la globalización de la recuperación. Sobre lo que si parece haber coincidencia es sobre la recuperación, mas allá de su verificación en los EEUU, constituirá un proceso desigual y traumático, de cuya extensión en el tiempo hoy nadie arriesga pronósticos, y que para muchos países puede ser muy larga y dolorosa.
Más allá de las diversas opiniones sobre el grado de profundidad de la crisis y del inicio y el ritmo de la recuperación, es indudable que al final de la misma, o quizás en algún punto intermedio, nos encontraremos con un mundo económicamente, geopolíticamente y socialmente muy diverso al que caracterizó al año 2007 y gran parte del 2008. Pretendemos en este artículo iniciar una REFLEXIÓN INTERACTIVA en torno a como será ese nuevo mundo a partir de interpretar y articular información que nos llega como una cascada diaria de noticias puntuales, muchas veces contradictorias, y fundamentalmente desconectas. Nos aventuraremos a predecir aquí que los rasgos más salientes, o evidentes de este nuevo contexto global en que nos tocara vivir y actuar, quizás por muchos años, dado el impacto y los efectos de la crisis conocidos a la fecha, podrían ser los siguientes:

1. El mundo se caracterizará por un nivel de pobreza mucho mayor, desconocido por nuestras generaciones. Estimaciones predicen para 2009 la perdida de 240 millones de empleos a nivel global. A la pobreza que se asocia al desempleo hay que adicionarle la profundización de los niveles de pobreza que ya caracterizaban a muchos países antes de la crisis (un tercio de la población mundial). Las consecuencias de este empobrecimiento global son impredecibles, el Presidente del Banco Mundial, habló recientemente de conflictos sociales de graves consecuencias, posibles cambios políticos y aventuró la frase “e incluso posibles guerras”. Yo resumiría diciendo que lo que si es seguro es que el mundo enfrentará graves problemas de gobernabilidad a escala país y a escala de instancias institucionales regionales y mundiales. Del inteligente y coordinado manejo de estos conflictos por parte de los lideres mundiales dependerá la contención del desborde social que traerá aparejado la crisis y cuyas consecuencias pueden ser aún peores que la propia crisis económica-financiera.

2. Se desmoronó el paradigma liberal “los mercados tienden a la autorregulación, fundamentalmente el financiero” cuya jerarquización a nivel de dogma, durante los 8 años de la Administración Bush, esta detrás de la precipitación de la crisis en EEUU y posteriormente en el resto del mundo. Más allá de los billones de dólares que han costado a los contribuyentes norteamericanos y europeos esta frivolidad liberal, hoy ya no quedan lideres políticos ni economistas prestigiosos que no adhieran a la opinión de que la presencia del Estado en la regulación de los mercados es no solo necesaria, sino imprescindible, fundamentalmente en relación al sistema financiero. Viviremos en un mundo con un “mejor Estado”, con mayor presencia en la defensa de los ciudadanos ante la ambición desmedida asociada a la concentración del ingreso y la riqueza. Un mundo con mayores y mejores regulaciones para evitar el uso indiscriminado de “abusos”, cada día tecnológicamente más sofisticados, para funcionalizar al consumidor y al mediano y pequeño ahorrista en la apropiación de un beneficio desmedido.

3. Si bien el mundo dejará atrás la recesión y tarde o temprano ingresaremos en una gradual y desigual recuperación- ya que no comparto el fin del capitalismo sino su formidable capacidad dialéctica de superar sus propias crisis -- por muchos años asistiremos a un nivel de actividad económica, aunque positivo, mucho más bajo que el que caracterizó las ultimas décadas, fundamentalmente en los países desarrollados y por ende en el resto del mundo. La propensión al consumo, y la confianza del consumidor, tendrán una reducción estructural significativa en EEUU. Los niveles precisos de consumo se habían exacerbado de tal forma, que los hogares norteamericanos estaban endeudados en un 120 % del PBI de EEUU. Es bueno recordar que en la década del 70, este guarismo llegaba al 47%. Claro ejemplo de la funcionalización del consumidor por parte del sistema financiero, centro del epicentro de la crisis. Yo establezco como hipótesis que dadas las nuevas regulaciones en la adquisición de riesgo, y las que surgirán, y un cambio cultural fuerte en la actitud del consumidor en relación a su propensión al ahorro, no se alcanzarán por mucho tiempo los niveles de consumo y endeudamiento precrisis. Esto quiere decir que presenciaremos en los próximos años una caída del nivel de actividad acorde con la caída del consumo, fundamentalmente en EEUU. Si tenemos en cuenta que el consumo interno es el 75% del PBI de EEUU y éste un tercio del producto mundial, esta caída de actividad estructural será global y más pronunciada para las economías más industrializadas, con un mercado interno reducido y más dependiente del comercio con EEUU. Tengamos en cuenta que recientemente el economista jefe de OCDE, Klaus Schmidt-Hebbel predijo para 2009 una caída del PBI en USA de 4%, de 4.1% en la eurozona, de 6% en Japón, y de 1.9 a nivel mundial (superior a la última estimación del Banco Mundial de 1.7); la gran diferencia la establece China con una predicción de crecimiento del 7%. También es destacable que la predicción para América Latina se ubica en una caída de 0.9%, dada su estructura productiva y los esfuerzos fiscales realizados en los últimos años. Pensemos que si estos niveles de caída del producto se verifican en el presente año, constituyen el “punto de partida” para la recuperación. Parece entonces obvio postular que recuperar los niveles precrisis será un proceso largo en cuanto a la actividad económica y más largo aún en cuanto a los niveles de empleo; salvo que estemos ante un proceso de ajuste global donde el mundo busque un nivel de equilibrio más bajo, relacionado al consumo de energía y al calentamiento global. Si así fuese, y hasta que no se encontrasen soluciones globales a dichos fenómenos, probablemente en décadas, ingresaríamos en un desplazamiento estructural descendente de la curva de crecimiento del consumo, la inversión y el producto global. Este período de transición traería consecuencias graves desde el punto de vista del empleo y gravísimas desde el punto de vista social. Pero aclaremos que estamos ante una hipótesis de largo plazo.

4. En el corto plazo viviremos en un mundo inundado de dólares. Las medidas anticrisis sumadas al déficit fiscal implícito en el Presupuesto presentado por la Administración Obama, implican para USA un déficit cercano al 9% de PBI, que posiblemente llegue al 10% a fines del 2009, si continúan los salvatajes financieros. Esto, en primera instancia traerá aparejado en los próximos años presión inflacionaria en USA, que se irá expresando con mayor vigor en la medida que avance la recuperación y se restablezca el crédito. Hoy existen a nivel global una definida preferencia por la liquidez, el ahorro y los activos soberanos, fundamentalmente bonos del Tesoro de USA, lo que contiene el efecto inflacionario de esa sobreoferta de dólares. Esta presión inflacionaria “competirá” en sus niveles de expresión con el grado de la recuperación y por ende con el nivel de actividad, de demanda y de oferta de bienes y servicios. El otro impactante efecto de este enorme déficit fiscal es lo que daré en llamar la tercera fase de la crisis (1.financiera, 2. economía real y nivel de empleo, 3. fiscal) y se deriva de la carga impositiva que recaerá sobre los contribuyentes norteamericanos y en menor medida sobre los europeos y japoneses. Cancelar este déficit, en gran parte heredado de la Administración anterior y acrecentado por las últimas medidas, llevará generaciones. Desde el punto de vista de nuestra preocupación central, cancelará, en el mejor de los casos, gran parte del impacto de la recuperación en la medida en que restará capacidad de consumo a los hogares que verán reducidos sus ingresos por una carga impositiva adicional y prolongada para reducir el déficit. Finalmente, existe el riesgo que este desequilibrio de la economía de USA, generado por el uso abusivo que le otorga al dólar la naturaleza de “patrón” monetario universal, atente contra la confianza y el riesgo país asociado a la economía norteamericana. Si esto sucediese podría reflejarse en el “desinfle” de una nueva “burbuja”: la “burbuja” de los bonos del Tesoro, lo cual traería aparejado un nuevo desastre financiero global. Roguemos que no ocurra. De todas maneras ya existen voces cuestionando al dólar como “patrón” y proponiendo alternativas como los Derechos Especiales de Giro (canasta de monedas), así lo proclamo el Premier Chino y el Presidente de Brasil.

5. A pesar de que la crisis surge en USA, por la irresponsabilidad del sistema bancario en la adquisición de riesgo asociado a las hipotecas subprime, y su posterior comercialización en el mercado de capitales “camufladas” en derivados de derivados, el activo de protección generalizado a nivel mundial son los bonos del Tesoro de USA. Esta paradoja, aunada a la internacionalización del sistema financiero, ha creado una profunda interrelación entre países, más allá de los sistemas políticos que los gobiernan. Allende de las tenencias atribuibles a individuos, instituciones y corporaciones, numerosos gobiernos mantienen en las reservas de sus bancos centrales importantes proporciones de bonos del Tesoro norteamericano. El ejemplo más relevante es el de China que es tenedora de casi un tercio de los bonos emitidos por el Tesoro norteamericano. Por lo tanto existe una “megadependencia” que ata y preocupa a muchos países, creando una red global de intereses que esta por encima de regimenes políticos, e incluso reivindicaciones globales. Tras un encuentro previo a la cumbre del G-20 en Londres, el presidente norteamericano y su homólogo chino señalaron que impulsarán un "diálogo estratégico y económico" entre Pekín y Washington. Más precisamente en una frase del comunicado de prensa conjunta expresan: "Ambas partes acuerdan trabajar juntas para forjar una relación positiva y de cooperación y comprensión mutua entre Estados Unidos y China en el siglo XXI, y mantener y fortalecer el intercambio en todos los ámbitos". Esta nueva relación conformará un eje geopolítico de enorme trascendencia en la post crisis

6. Viviremos en un multipolar. Habiendo dejado atrás las nefastas consecuencias de la bipolaridad y de la “guerra fría”, así como las claras y negativas enseñanzas que nos dejó la unipolaridad que caracterizó la relación de poder global luego de la caída del muro de Berlín, con EEUU imponiendo su voluntad, su belicosidad y su moneda al resto del mundo, es predecible que ingresemos en un mundo cada vez más multipolar, en el cual predominarán relaciones de naturaleza cooperativa, relacionadas con temas monetarios, de combate a la pobreza creciente, intereses corporativos asociados a la localización de inversiones a escala mundial, cuidado global del medioambiente, tráfico de estupefacientes, terrorismo, conquista espacial, etc. Intuyo - quizás deseo - que como producto de la crisis y de la evidencia de que las soluciones para que sean eficaces deben ser globales y adoptadas en un marco de coordinación y entendimiento entre bloques y países, ingresaremos en una fase donde predominarán las relaciones de cooperación y no de dominación. Esta parece la consecuencia positiva de la crisis. Ojalá que se consolide como comportamiento global y no la interrumpan las actitudes cortoplacistas y mezquinas.

7. Como contra cara de esta predecible necesidad de cooperación, casi inevitablemente ingresaremos en un mundo donde predominarán por un plazo considerable los comportamientos proteccionistas, a pesar de innumerables declaraciones en sentido contrario. Pero el proteccionismo, la xenofobia, la expulsión de trabajadores indocumentados y el nacionalismo serán las contradicciones más remarcables de la globalización creciente en materia financiera, económica y tecnológica.

8. La crisis de la industria automotriz en USA cuestionará el modelo “automovilista” que caracterizó los EEUU desde que Ford “popularizó” y masificó el uso del automóvil, dejando paso a un modelo de transporte urbano, colectivo y por ende basado en un uso más racional de los recursos y de la infraestructura.
Estos aspectos, entre muchos otros que, iremos experimentando y prediciendo, caracterizarán a mí entender el mundo que enfrentaremos en los próximos años, si la recuperación lentamente le gana el terreno a la depresión. Un mundo muy diverso, donde se irán imponiendo nuevos valores, en el cual quizás el consumo, la riqueza, la opulencia, la avaricia desmedida y la dominación bélica; deberán dejar paso a nuevos valores mas solidarios, de mayor austeridad, y en el cual la globalización comprenda relaciones de dialogo y cooperación, donde prevalezcan una agenda asociada a preocupaciones globales más profundas como el cuidado del medio ambiente, la pobreza y los derechos humanos. En el cual se controle y regule la dominación del sistema financiero global sobre la producción y las relaciones geopolíticas Parecería que abandonaremos el “capitalismo nacional de la opulencia”, para ingresar en una “fase más madura del capitalismo global”, que deberá enfrentar nuevos, pero no menos complejos, desafíos y amenazas globales.